Piazza di Campo dei fiori, Roma
La sombra corre
pisando las piedras gastadas.
Las sillas que la siguen
se llenan, tumultuosas,
en un ajetreo que la tarde va.
Los niños corren de la fuente a la sombra,
de la sombra al tiempo.
A la marcha con gritos
las palomas vuelan azarosas,
de la oscura calle que da,
una se piensa, vuelve
y cruza las flores perseguida
de esta luz que ase.
