Ese amor romo que se pasea apenas por las calles de tu barrio. Este otro sitio, que marcha distraído, como sin ritmo, turbio de mente desocupada.
Dices que te vendrás para acá, a llenar el hoyo que aún tirita cuando suspiro; dices que dejaras allí, sobre la mesa del salón-imagino-, todas tus cosas y los vicios. Las llaves de lo que no has sido, y la mala suerte. Esa que apenas llego, sale silenciosa por tu balcón, rozando tejados.
A D
