vino, miró y no dijo ni zarapeta
ahí os dejo un trozo de mi, por todas las veces que he escondido mis entrañas
Tenga II
Como un pájaro alzado por el fuego,
rondo atónito tu mano.
Con un silbo distante tuyo,
tras el vuelco que al tiempo le has dado,
he vuelto mi cabeza,
he visto mis cejas zumbando verde,
y ahora voy a agarrarme duro
a cuanto niegue la calma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario