ahí os dejo un trozo de mi, por todas las veces que he escondido mis entrañas

lugar de loma papeles


Desde que me ha dado por subir montañas, mi vida, así en general, ha cambiado tanto que no puedo más que temer el día que me disponga a bajarlas.
Las luces de este cielo, los ruidos confusos de estas tierras, me persiguen ahora por las noches, desplazandote de a poco en mi cabeza. Aún punzante recuerdo, ese retrato difuso que adoré sin pudor, casi ya sin deseo.
Parece que hoy no viene el sueño.
Un mochuelo llora su canto nocturno a lo lejos, no es para mí aunque sepa mi presencia. Descalza abrí la boca junto a la ventana y entró el aire frío de la presa. He vuelto a la mesa recordando a J cuando me explicó sobre los vientos que anuncian el otoño.
Tanta luz que me ha dado.
Estos meses sobreviviendo sola no me han permitido llegar a ninguna conclusión sobre lo que me trajo monte arriba, contrariamente a mi intención primera. Luego un día descubrí mi tristeza, y sin esperar a un porqué, lloré pesadas lágrimas azules en el rincón de esta cortijuela olvidada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario